En los últimos años, el “modus operandi” de Apple apenas ha variado en lo que a lanzamiento de nuevos iPhone: en su conferencia para desarrolladores que se celebra en junio se presenta habitualmente una nueva versión del sistema operativo iOS que sale en beta para desarrolladores, y en otoño (septiembre – octubre) se presenta la nueva generación de teléfonos que lleva ya la nueva versión definitiva del sistema. Sin embargo, según apuntan los rumores publicados por el diario taiwanés Economic Daily News, todo esto puede cambiar este año y el iPhone 6 llegará al mercado en agosto y, por si fuera poco, en septiembre verá la luz el rumoreado modelo “XL” con 5,5 o 5,6 pulgadas y resolución QHD.

El diario afirma tener información de la cadena de suministros de Apple que confirma que realmente habrá dos versiones del iPhone: una con pantalla de 4,7” y una posterior con 5,5 pulgadas. Las fuentes que cita son el fabricante de lentes para cámaras Largan Precision y el ensamblador Hon Hai Precision Industry, aunque como es de esperar sus portavoces oficiales n han hecho ninguna declaración al respecto (lo que seguramente habría violado sus acuerdos de confidencialidad con Apple).

Paralelamente, en las últimas semanas, se han ido creando nuevas representaciones que muestran el aspecto que puede tener el nuevo iPhone 6 a partir de los planos filtrados, y no sólo en forma de imágenes generadas por ordenador sino en maquetas producidas con impresoras 3D y otros métodos que permiten comprobar físicamente la sensación que dará el iPhone 6 frente al modelo actual o con dispositivos como el iPod touch.

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Esto es increíble. Los fabricantes chinos de móviles cada vez mejoran más su técnica y son capaces de copiar dispositivos al poco tiempo de haber sido anunciados.

Uno de las compañías más famosas del sector es Goophone, que ya está ofreciendo un clon del Galaxy S5 a pesar de que fue presentado muy recientemente.

El dispositivo clonado incluso tiene el mismo diseño en la parte posterior y se vende a $300 dólares desbloqueado.

Por el lado de afuera, el Goophone S5 es prácticamente idéntico al nuevo smartphone de Samsung, y no solo el diseño es una copia, sino que incluso viene en los mismos colores: negro, blanco, dorado y azul. Su pantalla no es de 5,1 pulgadas, sino simplemente de 5 pulgadas, pero al menos cuenta con la resolución Full HD del teléfono de la surcoreana.

La gran diferencia entre estos dispositivos está en el interior. El Goophone S5 lleva un procesador octa-core a 2.5GHz fabricado por MediaTek, está disponible solo con 32GB de memoria y no soporta LTE.

Su cámara es de 13 megapíxeles, corre con Android 4.2 Jelly Bean y no es compatible con el WiFi 802.11ac, solo con el b/g/n. Por cierto, si nos ponemos a pensar un poco, estas especificaciones no están nada mal.

El clon del S5 tiene las características propias de algunos smartphones de gama alta lanzados el año pasado, y además está disponible a un muy buen precio.

Si bien la falta de LTE puede ser una molestía para algunos, hay quienes se conformarán con el 3G tradicional. Y en caso de que te lo estés preguntando, el nuevo Goophone no tiene ninguna clase de sensor del ritmo cardíaco ni escáner de huellas dactilares.

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Hoy en día es normal tener dispositivos con gran capacidad de almacenamiento a nuestro alrededor, los cuales nos permiten guardar miles de fotos y videos, pero si volvemos en el tiempo hasta el año 2004/05, en ese entonces la tecnología todavía no había llegado a tal punto.

Las memorias microSD recién comenzaban a llegar al mercado y tenían una capacidad sumamente reducida, pero el panorama actual es totalmente distinto. Ahora podemos sostener una pequeña tarjeta con capacidad de 128GB en la punta de nuestro dedo, ya que Sandisk acaba de introducir la primer memoria microSD de 128GB de capacidad.

En un período de aproximadamente 10 años, nuestras necesidades de espacio han crecido mucho, por lo tanto la capacidad de almacenamiento también tiene que crecer.

Las tarjetas microSD están destinadas principalmente a los dispositivos móviles como bien sabemos, y dado que cada vez tenemos más música en formato digital, fotos con mejor resolución, videos de mayor calidad y apps más pesadas es natural que se necesite más espacio.

Puede que hoy por hoy parezca que tener 64GB de capacidad de almacenamiento en un smartphone o una tablet es mucho, pero en realidad se está volviendo insuficiente a una rápida velocidad.

Los dispositivos más modernos tienen cámaras de muy alta resolución capaces de generar contenido de gran calidad que consume mucho espacio, y obviamente necesitamos un lugar en el cual guardar todo ese contenido, así que la nueva tarjeta microSD (SDXC en realidad) de 128GB de Sandisk ha llegado justo a tiempo.

Si quieres hacerte con una, tendrás que gastar $200 dólares en la compra.

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